Reflexión para hoy
Estas palabras de Jesús me recuerdan que él toma de manera muy personal el apoyo que damos a sus hermanos. No se trata simplemente de sentir respeto por ellos o reconocer su función; ese apoyo se demuestra con acciones. Una de las más importantes es colaborar de corazón con la obra de predicar y hacer discípulos.
Eso me ayuda a ver el ministerio desde otra perspectiva. Hay días en los que podría pensar solo en mis propias fuerzas, en el clima, en el territorio o en si tendré buenas conversaciones. Pero cuando recuerdo Mateo 25:40, entiendo que mi participación forma parte de algo mucho mayor. Cada vez que aparto tiempo, me preparo, acompaño a otro publicador o intento mejorar mi manera de enseñar, estoy apoyando la obra que Cristo dirige.
También puedo preguntarme si mi actitud facilita ese trabajo. ¿Animo a otros a participar? ¿Coopero con los arreglos de la congregación? ¿Hablo de la predicación como una carga o como un privilegio? A veces el apoyo más valioso no es espectacular; puede ser ofrecer transporte, acompañar a alguien que necesita confianza o aceptar una asignación que requiere esfuerzo adicional.
Jesús observa más que los resultados visibles. Ve la lealtad detrás de nuestras acciones. Saber que considera el apoyo a sus hermanos como algo hecho a él mismo convierte los pequeños esfuerzos en actos de profundo significado espiritual.