Reflexión para hoy
Perdonar a alguien que se ha arrepentido de verdad requiere más que dejar de hablar de su error. Pablo dijo que también había que consolarlo. Eso me enseña que la misericordia de Jehová no busca mantener a una persona eternamente marcada por su pasado. Cuando alguien cambia de rumbo, necesita sentir que todavía puede acercarse a Jehová y volver a formar parte de la vida de la congregación.
En la práctica, podría preguntarme cómo trato a alguien después de que un asunto ya fue atendido. ¿Sigo mirándolo principalmente a través de lo que hizo? ¿Evito hablarle? ¿Repito detalles que no me corresponde divulgar? Incluso sin decir nada cruel, una actitud fría puede hacer que una persona arrepentida sienta que nunca podrá superar su error.
Esto no significa tomar a la ligera el pecado ni borrar las consecuencias normales de ciertas decisiones. Significa reconocer cuándo Jehová ha mostrado misericordia y no intentar ser más severo que él. Puedo ayudar con un saludo sincero, una conversación normal, una invitación o una palabra de ánimo que no gire siempre alrededor de su pasado.
Todos necesitamos que Jehová nos perdone. Recordarlo me hace más humilde. Si algún día yo tuviera que recuperarme de un error serio, agradecería encontrar hermanos que respetaran las normas de Jehová y, al mismo tiempo, me ayudaran a creer que todavía es posible seguir adelante.