1. Escribe solo la base
Pon el versículo, el tema o la pregunta del párrafo. No hace falta copiar textos largos para obtener una ayuda útil.
Ayuda breve para la reunión
Esta herramienta está pensada para cuando ya tienes claro el versículo, el tema o la pregunta del párrafo, pero quieres ordenar mejor lo que podrías decir. En vez de empezar desde cero, puedes usarla para sacar 2 o 3 ideas breves y luego quedarte con la que más se parezca a tu forma natural de comentar.
Un buen comentario no necesita ser largo para ser útil. Muchas veces basta con una observación clara, una aplicación sencilla o una idea que muestre por qué ese punto te ayudó personalmente. Por eso el preparador busca darte ideas cortas, cálidas y fáciles de adaptar para que no suenen mecánicas.
La mejor forma de usarlo es escribir la referencia, el tema o la pregunta, y añadir tus propias notas, palabras clave o el ángulo que más te llamó la atención. Así el resultado se acerca más a algo que realmente podrías decir con naturalidad en la reunión.
Pon el versículo, el tema o la pregunta del párrafo. No hace falta copiar textos largos para obtener una ayuda útil.
Si ya pensaste en una aplicación, una palabra clave o una lección, escríbela. Eso ayuda a que las ideas salgan más cerca de tu enfoque.
Las ideas son un punto de partida. Lo más valioso sigue siendo que tú lo digas con tus propias palabras y experiencia.
Escribe la referencia, el tema o la pregunta del párrafo y, si quieres, añade tus propias ideas o notas. No pegues el párrafo completo de la publicación.
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Elige la que más se acerque a tu manera de hablar, y luego ajústala antes de usarla.
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La herramienta te ayuda a arrancar más rápido, pero la mejor preparación sigue siendo leer el texto con calma, pensar en lo que te enseñó y expresar la idea de una manera que refleje tu propia fe. Cuando un comentario sale de lo que entendiste y sentiste, normalmente llega mejor al corazón.