Semana del 2 al 8 de noviembre de 2026

Tesoros de la Biblia – 2 al 8 de noviembre de 2026

Tesoros de la Biblia del 2 al 8 de noviembre de 2026: contenido preparado para la reunión.

Ayudamos a otros a beneficiarse de la misericordia de Jehová

Duración: (10 mins.)

Puntos de la guía

  • 1. Jehová fue justo cuando condenó a Babilonia por sus graves pecados y su arrogancia (Jer 50:14, 29, 31; it “Presunción” párr. 10).
  • 2. Jehová perdonó por completo a los israelitas que se arrepintieron de sus pecados (Jer 50:20).
  • 3. Nos esforzamos por imitar la misericordia de Jehová predicando las buenas noticias y ayudando a otros a salir de las religiones falsas (Jer 50:2, 8; w08 15/6 8, 9 párrs. 8-11).

Discurso preparado

Introducción

A veces una persona piensa que la misericordia significa pasar por alto todo lo malo. La Biblia muestra algo mucho más equilibrado. Jehová es misericordioso, pero nunca deja de ser justo.

Jeremías 50 nos ayuda a ver esas dos cualidades juntas. También muestra cómo podemos ayudar a otros a beneficiarse de la misericordia de Jehová.

Jehová fue justo cuando condenó a Babilonia por sus graves pecados y su arrogancia (Jer 50:14, 29, 31; it “Presunción” párr. 10).

Babilonia había cometido graves pecados. Además, se había vuelto arrogante y había tratado con crueldad al pueblo de Jehová. Por eso su condena no fue un impulso ni una reacción exagerada.

LEAMOS JEREMÍAS 50:14.

El versículo explica que Babilonia había pecado contra Jehová. Eso nos recuerda que la justicia de Dios siempre tiene una base moral. Él no castiga por capricho.

Babilonia había usado su poder para humillar a otros. Incluso celebró mientras saqueaba la herencia de Jehová. Con el tiempo, su orgullo la hizo sentir intocable.

LEAMOS JEREMÍAS 50:29.

Aquí vemos que debía recibir según lo que había hecho. Jehová no estaba siendo cruel. Estaba haciendo justicia a una potencia que había abusado de otros.

Esto nos enseña una lección útil sobre la arrogancia. Una persona puede empezar a confiar demasiado en su posición, dinero o capacidad. Puede llegar a pensar que nadie le pedirá cuentas.

LEAMOS JEREMÍAS 50:31.

Jehová se declaró contra quien actuaba con rebeldía y orgullo. Ninguna fortaleza humana puede proteger a alguien que insiste en enfrentarse a Dios.

Para nosotros, la aplicación es clara. No queremos desarrollar una actitud de superioridad. Tampoco queremos usar una responsabilidad para imponernos sobre otros.

En la familia, en la congregación o en el trabajo, podemos preguntarnos: “¿Escucho cuando alguien me corrige?”. También podemos pensar: “¿Reconozco mis errores con facilidad?”.

La humildad nos protege. Nos permite aceptar consejo antes de que una mala actitud se convierta en un problema mayor.

Jehová perdonó por completo a los israelitas que se arrepintieron de sus pecados (Jer 50:20).

El contraste con Babilonia es muy bonito. Jehová no trató a todos de la misma manera. Él vio la diferencia entre quien insistía en rebelarse y quien se arrepentía.

LEAMOS JEREMÍAS 50:20.

Jehová dijo que se buscaría la culpa de Israel, pero no se encontraría. No era porque nunca hubieran pecado. Era porque él estaba dispuesto a perdonar a quienes dejara con vida.

Eso nos enseña cuánto vale el arrepentimiento sincero. Jehová no guarda una lista para recordarnos eternamente cada error. Cuando perdona, realmente perdona.

Tal vez alguien arrastra culpa por algo ocurrido hace años. Ya habló con Jehová, cambió su conducta y tomó las medidas necesarias. Aun así, puede seguir sintiendo vergüenza.

Jeremías 50:20 puede darle mucho consuelo. Si Jehová ha decidido perdonar, no tenemos derecho a tratar su decisión como insuficiente.

La misericordia de Jehová tampoco convierte el pecado en algo pequeño. Israel sufrió las consecuencias de malas decisiones. Pero el arrepentimiento abrió la puerta a una relación restaurada.

Eso también influye en nuestra manera de tratar a otros. Si un hermano ha corregido su conducta, no queremos seguir definiéndolo por su pasado. Podemos ayudarlo a avanzar.

Pensemos en una familia. Quizás un hijo reconoce un error, pide perdón y cambia. Un padre amoroso no aprovecha cada discusión futura para recordar aquella falla.

Jehová hace algo mucho mejor. Él puede limpiar la culpa y permitir que una persona siga sirviéndole con dignidad.

Nos esforzamos por imitar la misericordia de Jehová predicando las buenas noticias y ayudando a otros a salir de las religiones falsas (Jer 50:2, 8; w08 15/6 8, 9 párrs. 8-11).

La misericordia de Jehová no solo beneficia a quienes ya lo sirven. Él también avisa a personas que todavía están dentro de sistemas religiosos que no le agradan.

LEAMOS JEREMÍAS 50:2.

Jehová mandó anunciar públicamente lo que ocurriría con Babilonia. La advertencia no debía ocultarse. Las personas necesitaban saber que aquella potencia no era invencible.

Hoy predicamos por una razón parecida. No buscamos ganar una discusión religiosa. Queremos que las personas conozcan a Jehová y puedan tomar una decisión informada.

LEAMOS JEREMÍAS 50:8.

La orden era clara: salir de Babilonia. Para alguien que hubiera vivido allí mucho tiempo, hacerlo pudo ser difícil. Seguramente implicaba dejar costumbres, amistades y una vida conocida.

Algo parecido puede sentir una persona cuando descubre que una creencia religiosa no coincide con la Biblia. No siempre basta con mostrarle un texto. Puede necesitar tiempo, paciencia y apoyo.

Por eso, nuestra predicación debe reflejar misericordia. No queremos burlarnos de lo que alguien cree. Muchas personas aprendieron esas ideas desde pequeñas y las relacionan con su familia.

Podemos empezar con una verdad sencilla. Por ejemplo, mostrar quién es Jehová, qué promete su Reino o qué esperanza existe para los muertos. Después dejamos que la Biblia hable.

Si la persona plantea una duda, la escuchamos. No necesitamos responder todo en una sola visita. El objetivo no es apresurarla, sino ayudarla a acercarse a Jehová.

Imagen

La imagen muestra a una hermana estudiando la Biblia con una mujer mayor. En la casa hay muchas imágenes religiosas. Las dos están usando la propia Biblia de la mujer.

Ese detalle enseña mucho sobre nuestro enfoque. La hermana no aparece discutiendo ni atacando las creencias de la mujer. Está ayudándola a examinar la Biblia por sí misma.

Quizás la mujer sienta cariño por esas imágenes. Tal vez formen parte de su historia familiar. La paciencia puede darle espacio para entender lo que Jehová piensa.

En la predicación podemos hacer lo mismo. Si alguien tiene una creencia muy arraigada, una pregunta respetuosa puede ser más útil que una afirmación brusca.

Podríamos preguntar: “¿Le gustaría ver qué dice la Biblia sobre este tema?”. Así dirigimos la atención a la Palabra de Dios y no a nuestra opinión.

Una misericordia que también debemos reflejar

Los tres puntos forman un cuadro equilibrado. Jehová es justo con quien persiste en la arrogancia. Pero abre el camino del perdón para quien se arrepiente.

Además, avisa a quienes todavía pueden cambiar. Esa combinación de justicia y misericordia hace que confiemos en sus decisiones.

Podemos imitarla en nuestra vida diaria. Cuando alguien hace algo mal, no aprobamos la conducta. Pero tampoco cerramos la puerta a una persona que desea cambiar.

En la congregación, eso nos ayuda a recibir con cariño a alguien que vuelve a estar espiritualmente fuerte. En la predicación, nos hace pacientes con quienes están aprendiendo.

También podemos examinar nuestra propia actitud. Tal vez detectemos orgullo en una reacción defensiva o dificultad para pedir disculpas. Jehová puede ayudarnos a corregirlo.

Y si somos nosotros quienes sentimos culpa, recordemos el ejemplo de Israel arrepentido. La misericordia de Jehová es mayor que una conciencia que sigue acusándonos.

Conclusión

Jeremías 50 nos deja tres ideas muy claras. Jehová condena con justicia la arrogancia, perdona de verdad al arrepentido y ofrece una salida a quienes desean cambiar.

Por eso predicamos con urgencia, pero también con ternura. Queremos que las personas sepan que no están obligadas a quedarse lejos de Jehová.

Esta semana podemos preguntarnos: “¿Hay alguien a quien pueda ayudar a conocer mejor la misericordia de Dios?”. Quizás sea una persona del territorio, un estudiante o alguien de nuestra propia familia.

Cuando mostramos paciencia, usamos la Biblia con respeto y damos esperanza, reflejamos la forma de actuar de Jehová. Así ayudamos a otros a beneficiarse personalmente de su misericordia.

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