Jeremías 31:3
En Jeremías 31:3 me impresiona la constancia de Jehová. Su cariño no depende de que una persona tenga un historial perfecto; él puede seguir mostrando amor leal mientras la ayuda a regresar. Esa combinación de firmeza y ternura me da una imagen equilibrada de su personalidad: no minimiza el pecado, pero tampoco abandona con facilidad a quien puede cambiar.
En Jeremías 31:3 me motiva pensar en cómo trato a alguien que está intentando recuperarse de un error. Puedo evitar recordarle continuamente su pasado o hacerle sentir que ya quedó definido por lo que hizo. Si Jehová atrae con amor leal, yo también quiero crear un ambiente en el que una persona arrepentida sienta que vale la pena seguir acercándose a él.
En Jeremías 31:3 aprendo que el amor leal de Jehová no es una reacción momentánea, sino una cualidad estable que sostiene su relación con quienes lo buscan. Aunque su pueblo había cometido errores graves, él podía atraer de nuevo a quienes respondieran. Eso me enseña que la disciplina divina nunca elimina la posibilidad de recuperar una amistad sincera con él.