Semana del 12 al 18 de octubre de 2026

Seamos Mejores Maestros – 12 al 18 de octubre de 2026

Seamos Mejores Maestros de esta semana, 12 al 18 de octubre de 2026: contenido preparado para la reunión.

Asignaciones preparadas

4. Empiece conversaciones

Duración: 3 mins.

Lección: lmd lección 1 punto 5

Indicación: PREDICACIÓN INFORMAL.

Preparación

La conversación debe surgir de una situación cotidiana y sonar espontánea. El publicador puede observar algo que ambos están viviendo, hacer una pregunta sencilla y escuchar de verdad antes de introducir un pensamiento bíblico breve.

Guion

Publicador: Parece que hoy todos llegamos con paraguas. El clima cambia tan rápido que uno ya no sabe qué llevar.

Amo de casa: Sí, esta mañana estaba despejado y ahora mire cómo está.

Publicador: Exacto. A veces siento que no solo cambia el clima. Hay semanas en que todo parece cambiar a la vez: trabajo, gastos, noticias…

Amo de casa: Eso sí. Uno hace planes y de repente aparece otra cosa.

Publicador: ¿Qué le ayuda cuando siente que hay demasiadas cosas fuera de su control?

Amo de casa: Trato de organizarme. Y si no puedo hacer nada, pues toca esperar.

Publicador: Tiene sentido. A mí me ayuda una idea de la Biblia porque reconoce justo esa sensación. Dice que podemos echar nuestras inquietudes sobre Dios porque él se interesa por nosotros.

Amo de casa: ¿Dónde dice eso?

Publicador: En 1 Pedro 5:7. Es muy corto. Me gusta porque no dice que una persona de fe nunca se preocupa; más bien dice qué hacer con la preocupación.

Amo de casa: Eso suena más realista.

Publicador: Sí. Por ejemplo, si tengo una cita médica o una decisión que no controlo del todo, puedo decirle a Dios exactamente qué me inquieta. Después trato de concentrarme en el paso que sí puedo dar hoy.

Amo de casa: Yo suelo darle vueltas a todo en la noche.

Publicador: A muchos nos pasa. Tal vez ese versículo podría servirle para hacer algo concreto antes de dormir: identificar una preocupación, expresarla en oración y dejar para mañana lo que hoy no puede resolver.

Amo de casa: Podría intentarlo.

Publicador: Si quiere, le muestro el texto en el teléfono para que lo tenga ubicado.

Amo de casa: Sí, por favor.

Publicador: Aquí está, 1 Pedro 5:7. Puede leerlo con calma cuando tenga un momento.

Amo de casa: Gracias. Me gustó que fuera tan sencillo.

Publicador: Con gusto. Y si otra vez coincidimos por aquí, me gustaría preguntarle si le ayudó y mostrarle otro texto sobre cómo encontrar paz cuando el problema todavía sigue ahí.

Amo de casa: Está bien.

Publicador: Perfecto. Que tenga un buen día, y ojalá deje de llover antes de que salgamos.

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5. Haga revisitas

Duración: 4 mins.

Lección: lmd lección 7 punto 4

Indicación: DE CASA EN CASA. Utilice una de las verdades del apéndice A del folleto Una obra de amor.

Preparación

La revisita debe retomar algo que la persona expresó antes y avanzar con una sola verdad bíblica clara. El publicador evita dar demasiada información, hace preguntas para conocer la opinión del amo de casa y deja un motivo natural para continuar otro día.

Guion

Publicador: Buenos días, señor Carlos. La semana pasada hablamos unos minutos sobre por qué hay tanto sufrimiento. Usted me dijo que lo más difícil era ver sufrir a personas buenas.

Amo de casa: Sí, eso es lo que más me cuesta entender.

Publicador: Me acordé de su comentario. Le prometí volver con un texto que explica qué desea hacer Dios con el sufrimiento. ¿Tiene un par de minutos?

Amo de casa: Sí, ahora sí.

Publicador: Gracias. Antes de leerlo, quisiera preguntarle algo. Si Dios tuviera el poder de acabar con el dolor, ¿qué esperaría usted que hiciera?

Amo de casa: Pues que lo eliminara. Si puede hacerlo, eso sería lo justo.

Publicador: Entiendo. Mire esta promesa de Apocalipsis 21:4. No necesitamos leer todo el contexto ahora. Fíjese en las cosas que dice que desaparecerán: la muerte, el duelo, el llanto y el dolor.

Amo de casa: Eso sí sería un cambio total.

Publicador: Exacto. Por eso una verdad que me da esperanza es que Dios no piensa dejar el sufrimiento para siempre. La Biblia presenta un futuro en el que esas cosas dejan de formar parte de la vida humana.

Amo de casa: Pero si eso es lo que quiere, ¿por qué no lo hace ya?

Publicador: Esa es una muy buena pregunta, y merece más que una respuesta rápida. La Biblia explica por qué Dios ha permitido temporalmente problemas que él mismo promete eliminar.

Amo de casa: Siempre he pensado que tal vez todo pasa porque Dios quiere enseñarnos algo.

Publicador: Entiendo por qué mucha gente llega a esa conclusión. Pero este texto me llama la atención porque presenta el dolor como algo que Dios va a quitar, no como algo que quiera conservar. Eso nos da una pista importante sobre cómo lo ve él.

Amo de casa: Nunca lo había mirado así.

Publicador: Si le parece, la próxima vez podemos responder directamente su pregunta: ¿por qué ha permitido Dios el sufrimiento durante tanto tiempo? Podemos ver solo dos textos y usted me dice si la explicación le parece lógica.

Amo de casa: Sí, me interesa.

Publicador: Perfecto. ¿Le viene bien más o menos a esta hora el próximo sábado?

Amo de casa: Sí, generalmente estoy en casa por la mañana.

Publicador: Entonces trataré de pasar. Mientras tanto, si quiere, puede volver a leer Apocalipsis 21:4 y pensar en cuál de esas promesas le gustaría ver cumplida primero.

Amo de casa: Probablemente que no haya muerte. He perdido familiares y eso pesa.

Publicador: Lo siento mucho. Entonces la próxima vez podemos empezar justamente por esa esperanza y ver por qué la Biblia habla de la muerte como un enemigo que será eliminado.

Amo de casa: Me parece bien.

Publicador: Muchas gracias por su tiempo. Nos vemos el sábado.

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6. ¿Qué diría?

Duración: 6 mins.

Lección: lmd lección 2 punto 3

Indicación: Análisis con el auditorio. PREDICACIÓN INFORMAL. Repase brevemente Una obra de amor lección 2 punto 3. Mencione la imagen y luego pregunte:

Preparación

El análisis debe ayudar a observar antes de hablar y a usar lo que la persona ya está haciendo como punto natural de contacto. Las preguntas del programa permiten mostrar varias opciones sin convertir la predicación informal en una presentación memorizada.

Preguntas para el auditorio

  1. ¿Cómo podría empezar a conversar con un hombre que está leyendo la Biblia u otro libro religioso?
  2. ¿Qué le preguntaría para saber qué verdad bíblica le podría interesar?
  3. ¿Qué texto le mostraría?

Guion

Introducción

En la predicación informal no siempre tenemos que crear el tema desde cero. A veces la propia situación nos da una pista muy clara. La clave es observar, acercarnos con respeto y dejar que la conversación revele qué le interesa realmente a la persona.

Imagen

Pensemos en la imagen del programa. Un hombre está sentado en un autobús leyendo la Biblia. No sabemos qué religión tiene, qué capítulo está leyendo ni qué piensa de los Testigos, pero sí sabemos algo útil: está dedicando tiempo a un libro religioso.

Eso cambia nuestra manera de acercarnos. En vez de empezar con una presentación preparada sobre un tema que quizá no le interese, podemos partir de lo que ya tenemos delante. Una frase sencilla puede abrir la conversación sin interrumpir de manera brusca.

¿Cómo podría empezar a conversar con un hombre que está leyendo la Biblia u otro libro religioso?

Podríamos decir: “Disculpe, vi que está leyendo la Biblia. ¿Hay algún libro de la Biblia que le guste especialmente?”. Otra posibilidad sería: “Me llamó la atención lo que está leyendo. ¿Suele leer la Biblia por su cuenta?”. Ambas frases reconocen lo que la persona hace y le dejan libertad para responder poco o mucho.

Si en vez de la Biblia lee otro libro religioso, no hace falta criticarlo ni comparar religiones de inmediato. Podemos preguntar: “¿Qué tema le llamó la atención de ese libro?”. Esa pregunta comunica respeto y nos permite escuchar antes de decidir qué decir después.

Imaginemos una respuesta. El hombre podría decir: “Estoy leyendo Salmos porque últimamente he estado preocupado”. Ya tenemos una puerta abierta. En ese punto no necesitamos cambiar a un discurso; podemos seguir su tema.

¿Qué le preguntaría para saber qué verdad bíblica le podría interesar?

Una buena pregunta podría ser: “¿Qué es lo que más le ayuda de los Salmos: las oraciones, las promesas o la manera en que hablan de los problemas?”. Si responde que le interesan las promesas, podríamos preguntar: “¿Hay alguna situación que le gustaría que Dios cambiara?”.

También podemos usar una pregunta más amplia: “Cuando usted lee la Biblia, ¿qué pregunta espera responder?”. Esa frase puede llevar a temas muy distintos: sufrimiento, familia, futuro, oración, muerte o el propósito de Dios. La ventaja es que no tenemos que adivinar qué le interesa.

Escuchar la respuesta es tan importante como hacer la pregunta. Si la persona menciona una pérdida reciente, no sería sensible saltar de inmediato a otro tema. Podemos reconocer lo que dijo y entonces escoger una verdad bíblica relacionada con esa necesidad.

¿Qué texto le mostraría?

La elección depende de la conversación. Si la persona habla de ansiedad, 1 Pedro 5:7 puede mostrar que Dios se interesa por nuestras preocupaciones. Si habla de la muerte, Apocalipsis 21:4 ofrece una esperanza clara. Si pregunta por el futuro de la Tierra, Salmo 37:29 presenta una promesa sencilla.

Lo importante es no usar un texto solo porque lo tenemos memorizado. Un texto breve conectado con lo que la persona acaba de decir suele tener más valor que tres textos que no responden a su preocupación. Después de leerlo, podemos preguntar: “¿Qué le llama la atención de esa promesa?”.

Pensemos también en el tono. El hombre del autobús está usando su tiempo personal. Tal vez quiera conversar, o tal vez prefiera seguir leyendo. Si responde con frases muy cortas o vuelve la mirada al libro, podemos respetar esa señal y cerrar amablemente: “Gracias por conversar un momento. Que disfrute su lectura”.

Ejemplo breve

Podría sonar así: “Disculpe, vi que está leyendo Salmos. A mí también me gustan porque hablan con mucha franqueza de las preocupaciones. ¿Hay alguno que le guste especialmente?”. La persona responde: “El 34; he pasado por semanas difíciles”.

Entonces podríamos decir: “Entiendo. Hay un versículo de ese mismo salmo que muestra que Dios está cerca de quien tiene el corazón destrozado. ¿Qué le parece esa idea?”. Ya no estamos dando una presentación genérica; estamos conversando sobre algo que la persona misma eligió.

Conclusión

La imagen nos enseña a observar antes de hablar. Una conversación informal puede empezar con algo tan sencillo como reconocer lo que una persona está leyendo, hacer una pregunta genuina y escuchar la respuesta. Después, un solo texto bien elegido puede conectar la Biblia con una necesidad real.

No necesitamos impresionar a la persona con todo lo que sabemos. Nuestro objetivo es dejarla con una idea bíblica útil y con ganas de seguir conversando. Cuando observamos, preguntamos y escuchamos, la conversación puede sentirse natural porque realmente nace de la persona que tenemos delante.

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