Reflexión para hoy
Que toda la Escritura sea útil significa que la Biblia no fue dada simplemente para aumentar nuestro conocimiento. Su verdadero valor se nota cuando permite que Jehová influya en nuestra manera de pensar, decidir y tratar a otros. Un relato antiguo, una profecía, un proverbio o una carta cristiana pueden enseñarnos algo práctico si buscamos el principio que hay detrás.
Eso me anima porque no necesito ser un experto para beneficiarme de la Palabra de Dios. Lo importante no es impresionar con datos, sino acercarme al texto con una actitud humilde y dispuesta a aprender. A veces un solo versículo, meditado con calma, puede mostrarme una debilidad, darme consuelo o ayudarme a tomar una mejor decisión.
Podría aplicar este texto cambiando un poco la manera en que leo la Biblia. En lugar de preguntarme únicamente “¿qué dice?”, puedo añadir: “¿Qué me enseña esto acerca de Jehová? ¿Qué revela sobre mi forma de pensar? ¿Qué puedo poner en práctica hoy?”. Incluso anotar una sola respuesta puede hacer que la lectura sea más personal.
La Biblia es útil porque llega a la vida real. No importa cuánto sepamos ya; siempre puede corregir una idea, fortalecer una convicción o ayudarnos a ver una situación con los ojos de Jehová. La clave es leerla con el deseo de dejarnos moldear.