Reflexión para hoy
A veces este texto se entiende como si Jehová prometiera que podremos hacer cualquier cosa que imaginemos. Pero para mí tiene un sentido más reconfortante: Jehová puede darme la fuerza necesaria para cumplir con fidelidad lo que realmente tengo delante. Tal vez no elimine el cansancio, la enfermedad o una situación difícil, pero puede ayudarme a seguir haciendo lo correcto sin sentir que todo depende de mis propias reservas.
También me hace pensar en cómo llega esa fuerza. A veces la recibimos mediante una oración que nos calma, un texto que cambia nuestra perspectiva o un hermano que aparece justo cuando necesitamos apoyo. Eso me enseña a no rechazar la ayuda por orgullo. Reconocer que necesito a otros no significa que mi fe sea débil.
En la práctica, cuando una semana se vea demasiado pesada, puedo dejar de pensar en todo al mismo tiempo y preguntarme: “¿Qué necesito hacer fielmente hoy?”. Luego puedo pedirle a Jehová fuerzas para ese paso concreto. Y, si veo a alguien agotado, puedo convertirme en parte de la respuesta a su oración: ofrecer ayuda, escuchar sin prisa o asumir una tarea que le quite peso.
Jehová no siempre nos da una vida sin cargas. Muchas veces nos da la capacidad de llevarlas sin perder la fe, y también nos enseña a compartir fuerzas unos con otros.