Semana del 26 de octubre al 1 de noviembre de 2026

Seamos Mejores Maestros – 26 de octubre al 1 de noviembre de 2026

Seamos Mejores Maestros de esta semana, 26 de octubre al 1 de noviembre de 2026: contenido preparado para la reunión.

Asignaciones preparadas

4. Empiece conversaciones

Duración: 3 mins.

Lección: lmd lección 5 punto 4

Indicación: DE CASA EN CASA.

Preparación

La demostración busca que el primer contacto sea sencillo y conversacional. El publicador hace una pregunta fácil, escucha la respuesta y adapta el pensamiento bíblico a lo que la persona acaba de expresar.

Guion

Publicador: Buenos días. Estamos haciendo una pregunta breve a los vecinos. Cuando piensa en el futuro, ¿qué le gustaría que cambiara para que la vida fuera más tranquila?

Amo de casa: Uf, bastantes cosas. Tal vez que hubiera menos violencia. Uno sale y ya no sabe qué puede pasar.

Publicador: Sí, esa inseguridad pesa mucho. Incluso cuando a uno no le pasa nada directamente, estar siempre pendiente cansa.

Amo de casa: Exacto. Antes yo caminaba por aquí de noche sin problema. Ahora trato de no hacerlo.

Publicador: Entiendo. ¿Cree que algún día la gente podrá vivir sin ese miedo, o piensa que la violencia siempre estará con nosotros?

Amo de casa: Me gustaría pensar que sí puede cambiar, pero viendo las noticias parece difícil.

Publicador: A mí también me parecería difícil si dependiera solo de las personas. Por eso me gusta una promesa de la Biblia. En Salmo 37 se describe un tiempo en que la gente podrá vivir en paz y disfrutar de la Tierra sin que los violentos dominen la vida de los demás.

Amo de casa: Suena bonito, pero la gente siempre ha sido violenta.

Publicador: Es verdad que la historia humana no da muchas razones para ser optimistas. Lo interesante es que la promesa no dice que los seres humanos van a arreglar solos el problema. Presenta a Dios como quien pone un límite a la maldad.

Amo de casa: Eso sería diferente.

Publicador: Sí. Y me gusta que la Biblia no solo prometa seguridad; también explica por qué Dios ha permitido que la violencia continúe por un tiempo. Cuando uno entiende esa parte, la promesa deja de parecer simplemente un deseo.

Amo de casa: Nunca he entendido por qué la permite.

Publicador: Esa es una buena pregunta. No quisiera darle una respuesta larga ahora mismo. Si le parece, otro día puedo mostrarle dos textos que explican por qué Dios no ha eliminado todavía la maldad y qué hará para que no vuelva.

Amo de casa: Sí, podría ser.

Publicador: Perfecto. ¿Suele estar por aquí más o menos a esta hora?

Amo de casa: Generalmente sí, por la mañana.

Publicador: Entonces intentaré pasar. Gracias por contarme lo que piensa. Espero que tenga un buen día.

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5. Haga revisitas

Duración: 4 mins.

Lección: lmd lección 9 punto 5

Indicación: PREDICACIÓN INFORMAL. Utilice una de las verdades del apéndice A del folleto Una obra de amor.

Preparación

La revisita retoma un comentario que surgió de manera informal y desarrolla una sola verdad bíblica con calma. El publicador deja que la persona razone, usa una pregunta de seguimiento y termina con un tema concreto para la próxima conversación.

Guion

Publicador: Hola, Andrea. El otro día, cuando hablábamos del costo de la vida, dijiste algo que me quedó dando vueltas: “Uno trabaja para vivir y al final siente que solo vive para trabajar”.

Persona: Sí, así me siento últimamente. Todo sube y uno corre para mantenerse en el mismo lugar.

Publicador: Te entiendo. Me acordé de una promesa bíblica que conecta bastante con eso. ¿Tienes un minuto?

Persona: Sí, dime.

Publicador: En Salmo 37:29 se promete que los justos vivirán para siempre en la Tierra. Lo que me gusta es que la Biblia no presenta el futuro como una existencia corta y llena de presión, sino como una vida estable aquí en la Tierra.

Persona: ¿Para siempre aquí? Yo pensaba que la esperanza cristiana era ir al cielo.

Publicador: Mucha gente piensa eso. La Biblia sí habla de personas que tienen una esperanza celestial, pero también habla claramente de una vida duradera en la Tierra. Por eso este versículo usa la idea de poseer la Tierra y vivir en ella.

Persona: ¿Y cómo sería esa vida? Porque vivir para siempre con los mismos problemas no sonaría tan atractivo.

Publicador: Totalmente de acuerdo. Una vida larga solo sería una buena noticia si cambia la calidad de vida. Otros textos describen casas que la gente disfruta, trabajo que produce satisfacción y seguridad sin el temor constante de perderlo todo.

Persona: Eso sí me llama la atención. A veces siento que cualquier imprevisto puede desordenar meses de esfuerzo.

Publicador: Precisamente. La esperanza bíblica no es simplemente “más años”. Es una vida en la que el trabajo, la familia y la seguridad no estén siempre amenazados por enfermedad, violencia o sistemas injustos.

Persona: Suena muy distinto a lo que vivimos ahora.

Publicador: Sí. Y para mí eso dice algo sobre Dios: no creó a las personas con deseos de estabilidad para después decir que esos deseos no importan. Su propósito incluye una vida humana plena.

Persona: Pero ¿por qué no la tenemos ya?

Publicador: Esa pregunta es la pieza que falta. La Biblia explica qué ocurrió para que la humanidad perdiera la vida que Dios quería y cómo su Reino corrige ese problema.

Persona: Eso me interesaría entenderlo.

Publicador: La próxima vez que coincidamos, puedo mostrarte el relato en pocos minutos y luego tú me dices si te parece lógico. Así conectamos la promesa con la razón por la que todavía no la vemos cumplida.

Persona: Está bien. Casi siempre almuerzo a esta hora.

Publicador: Perfecto. Y si antes vuelves a pensar en el tema, pregúntate esto: si pudieras vivir en la Tierra sin la presión que mencionabas, ¿qué sería lo primero que disfrutarías más?

Persona: Creo que tiempo con mi familia sin estar pensando siempre en el trabajo.

Publicador: Esa respuesta ya nos da un buen punto para seguir la próxima vez.

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6. Haga discípulos

Duración: 5 mins.

Lección: th lección 8

Indicación: Anime a su estudiante de la Biblia a orar con más frecuencia.

Preparación

El maestro ayuda al estudiante a ver la oración como una conversación real con Jehová y no como una tarea reservada para el estudio. En vez de exigir una rutina rígida, explora qué le dificulta orar y propone pasos sencillos que el estudiante puede empezar a usar ese mismo día.

Guion

Publicador: Antes de terminar, quería preguntarte algo sobre la oración. En el estudio siempre me dices que te gusta la oración final. ¿Tú sueles orar en otros momentos de la semana?

Estudiante: La verdad, no mucho. A veces antes de dormir, pero hay días en que se me olvida.

Publicador: Gracias por decirlo. ¿Crees que se te olvida por falta de tiempo o porque no sabes bien qué decir?

Estudiante: Un poco de las dos. También siento que una oración debería estar bien pensada. Si voy apurado, me parece irrespetuoso.

Publicador: Entiendo. Mira una frase breve de 1 Tesalonicenses 5:17. Allí se anima a “orar constantemente”. ¿Qué te sugiere?

Estudiante: Que no debería ser solo de vez en cuando.

Publicador: Exacto. Y si los cristianos podían orar constantemente, no todas las oraciones tenían que ser largas. Algunas podían ser breves y surgir de lo que estaba pasando.

Estudiante: Nunca lo había pensado así.

Publicador: Imagina que vas a entrar a una reunión difícil en el trabajo. Puedes decirle a Jehová en pocas palabras que estás nervioso y pedir calma para hablar bien. No necesitas esperar a la noche.

Estudiante: Eso sí podría hacerlo. Normalmente trato de resolver esas cosas yo solo.

Publicador: Otro texto útil es Salmo 62:8. Allí se anima a derramar el corazón delante de Dios. Jehová no espera un discurso perfecto; quiere que le contemos lo que llevamos dentro.

Estudiante: A veces me da vergüenza pedir cosas personales. Pienso que hay problemas más importantes.

Publicador: Es comprensible, pero para Jehová no eres una molestia. Un buen padre puede tener muchas responsabilidades y aun así quiere saber qué preocupa a su hijo. Tu problema no tiene que ser el mayor del mundo para hablarlo con Jehová.

Estudiante: Entonces podría orar cuando algo me preocupa, no solo en momentos establecidos.

Publicador: Sí. Y también cuando pasa algo bueno. Si recibes una noticia que te alegra, puedes darle gracias en ese momento. Así la oración se vuelve parte del día y no una actividad separada.

Estudiante: Creo que me acuerdo más de orar cuando tengo un problema.

Publicador: Nos pasa a muchos. Una meta sencilla podría ser añadir una oración de agradecimiento durante el día. Puedes asociarla con algo que ya haces, como el trayecto de regreso a casa.

Estudiante: Ese momento me serviría. Voy solo y tengo tiempo para pensar.

Publicador: Muy bien. No hace falta usar siempre las mismas palabras. Puedes contarle qué salió bien, qué te costó y qué necesitas para mañana.

Estudiante: Eso suena más natural que tratar de preparar una oración perfecta.

Publicador: Exactamente. También puedes mencionar por nombre a personas que te preocupan. Eso hace la oración más específica y nos ayuda a pensar menos solo en nosotros.

Estudiante: Mi hermana está buscando trabajo. Podría orar por ella.

Publicador: Claro. Hoy mismo puedes hablarle a Jehová de ella y de cómo te afecta la situación. Después quizá notes que ya hablaste con él varias veces durante el día.

Estudiante: Voy a intentarlo. Creo que mi problema era pensar que cada oración tenía que ser larga.

Publicador: Me alegra que lo veas de otra manera. La próxima semana no voy a preguntarte cuántas veces oraste como si fuera una tarea. Mejor me cuentas si hubo un momento en que hablar con Jehová te ayudó a sentirte más cerca de él.

Estudiante: Me parece bien.

Publicador: Perfecto. Quédate con esta idea: habla con Jehová cuando tengas algo que agradecer, una preocupación o una decisión. Poco a poco la oración puede convertirse en una parte natural de tu amistad con él.

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