Empecemos conversaciones
Duración: (3 mins.)
Lección: lmd lección 5 punto 4
Indicación: DE CASA EN CASA. Enseña una verdad bíblica. Si quieres, puedes utilizar una de las que aparecen en el apéndice A del folleto Una obra de amor
Guion
Publicador: Buenos días. Me llamo Daniel. Estoy visitando a los vecinos de esta zona para compartir un pensamiento de la Biblia. ¿Tiene un minuto?
Amo de casa: Buenos días. Sí, dígame.
Publicador: Gracias. Hoy mucha gente se preocupa por el futuro de su familia. ¿A usted también le pasa a veces?
Amo de casa: Sí, bastante. Con lo que se ve en las noticias, uno no sabe qué esperar.
Publicador: Lo entiendo. Por eso me gusta mucho una promesa de la Biblia. ¿Me permite leerle un texto cortito?
Amo de casa: Claro, adelante.
Publicador: Está en Apocalipsis 21, versículos 3 y 4. Dice que Dios vivirá entre las personas y que limpiará toda lágrima de sus ojos. También dice que no habrá más muerte ni dolor.
Amo de casa: Qué bonito suena. Pero ¿usted cree que eso de verdad va a pasar?
Publicador: Buena pregunta. Yo confío en esa promesa porque viene de Dios, y él siempre cumple lo que dice. Además, lo que él promete no es algo lejano. Es algo que él quiere que conozcamos hoy para tener esperanza.
Amo de casa: Entiendo. Y ¿cómo sería esa vida sin dolor?
Publicador: El texto no da todos los detalles, pero sí deja claro que Dios se interesa por nosotros. Quiere que vivamos sin sufrimiento. ¿Qué es lo que más le gustaría que desapareciera?
Amo de casa: Pues las enfermedades, sobre todo. Mi mamá ha estado enferma mucho tiempo.
Publicador: Lamento mucho oír eso. Es difícil ver sufrir a alguien que uno quiere. Lo bueno es que la Biblia dice que Dios también ve ese dolor. Y promete que un día no habrá enfermedad.
Amo de casa: Ojalá sea cierto.
Publicador: Piense un momento cómo sería un día sin preocuparse por la salud, ni por la comida, ni por la seguridad. Eso es lo que Dios quiere para nosotros.
Amo de casa: Sería otra vida, sin duda. Me gustaría saber más.
Publicador: Si le parece bien, la próxima vez puedo traerle otro texto que habla de eso. Así podemos conversar con calma. ¿Cuándo le queda mejor, por la mañana o por la tarde?
Amo de casa: Mejor por la tarde, después de las cuatro.
Publicador: Perfecto. Vengo el jueves por la tarde. Muchas gracias por escucharme. Que tenga un buen día.
Amo de casa: Igualmente. Hasta el jueves.
Esta demostración muestra cómo empezar una conversación de casa en casa y compartir una verdad bíblica. El publicador hace una pregunta sencilla, lee un texto y escucha con interés. Al final deja preparada la próxima visita.