¿Cómo beneficiaría el consejo de Pablo a los cristianos que lo pusieran en práctica?
Compartir también podía reducir el miedo. Una familia que había perdido mucho sabría que no estaba sola. Ver a hermanos dispuestos a abrir una mochila, una casa o una despensa podía hacer muy real el cariño de Jehová en un momento de incertidumbre.
Compartir convertía el amor cristiano en ayuda concreta y daba seguridad a quienes habían perdido mucho.
El consejo de Hebreos 13:16 podía convertir a la congregación en una verdadera red de apoyo. Cuando los cristianos de Judea tuvieron que dejar casas, trabajos y pertenencias, compartir comida, refugio o recursos podía aliviar necesidades urgentes. También fortalecía la confianza entre ellos. Yo aprendo que la generosidad no es un detalle bonito; en una crisis puede convertirse en una manera concreta de proteger, consolar y mantener unida a la familia espiritual.