Jeremías 25:3
En Jeremías 25:3 me impresiona que Jehová siguiera dando oportunidades durante tantos años. La repetición del mensaje revela paciencia antes del juicio, no indiferencia. Él permitió tiempo suficiente para escuchar y cambiar. Esa cualidad me ayuda a entender que la paciencia divina tiene un propósito misericordioso, aunque no significa que las decisiones puedan posponerse para siempre.
En Jeremías 25:3 me anima cuando vuelvo a hablar con alguien que antes no mostró interés. No necesito asumir que su respuesta de hace meses será idéntica hoy. Las circunstancias cambian, las preguntas aparecen y las personas maduran. Puedo ser respetuoso, breve y sensible, pero también dejar abierta la posibilidad de que esta vez escuche de otra manera.
En Jeremías 25:3 me enseña el valor de la constancia cuando los resultados tardan. Jeremías había transmitido el mensaje durante 23 años sin recibir la respuesta que esperaba. Su fidelidad no dependía de una reacción favorable del público. Eso me ayuda a medir mi servicio por obediencia y perseverancia, no únicamente por cambios visibles en quienes escuchan.