Comentario 1
En Cantar de los Cantares 8:6 es importante la declaración clave: "el amor es tan fuerte como la muerte, y la devoción total, tan exigente como la Tumba". Esto me enseña que el amor verdadero y la lealtad no son sentimientos pasajeros, sino fuerzas inquebrantables. Al meditar en la lealtad de Jehová hacia sus siervos, me doy cuenta de que este versículo me anima a cultivar una devoción total a Él y a Su organización, sabiendo que este amor es lo único que puede superar la adversidad y perdurar para siempre.
Comentario 2
En Cantar de los Cantares 8:7 aprendo sobre el valor infinito del amor. Dice que "las aguas embravecidas no pueden extinguir el amor" y que si alguien ofreciera todas sus riquezas por él, serían "despreciadas". Esto me ayuda a mantener la perspectiva correcta en la vida: las posesiones, la fama y el dinero son insignificantes comparados con el amor leal que me une a Jehová, a Jesús y a mis hermanos. Me anima a nunca negociar mi fe o mi amor por ganancias materiales.
Comentario 3
En Cantar de los Cantares 8:1 me enseña a valorar la libertad para expresar el afecto. La sulamita desea que su amado fuera como un hermano para besarlo sin ser despreciada. Esto me recuerda que la relación de hermandad espiritual en la congregación es un refugio donde podemos expresar afecto sincero, respeto y amor ágape sin temor al juicio o al "desprecio" del mundo. Es un recordatorio de que debemos esforzarnos por mantener un ambiente cálido y seguro.
Comentario 4
En Cantar de los Cantares 8:9-10 me beneficia al dar un valioso principio para la crianza de los hijos y el autocontrol. Los hermanos de la joven discuten si ella será una "muralla" (firme en su castidad) o una "puerta" (fácilmente seducible). La sulamita responde que ella es una "muralla" y que por eso "ha llegado a ser como alguien que encuentra la paz". Esto me enseña que mantener límites morales firmes y la integridad sexual (la "muralla") me trae paz mental y la aprobación de Dios.
Comentario 5
En Cantar de los Cantares 8:11-12 aprendo una gran lección sobre la propiedad y el valor personal. Salomón, con su gran riqueza, no logró comprar el afecto de la sulamita. Ella declara: "yo tengo mi propia viña, que es solo para mí". Esto me recuerda que mi corazón, mi vida espiritual, mi devoción a Jehová y mi castidad son mi "viña" privada, y no deben ser vendidas, alquiladas o entregadas a nadie más que a Jehová y a mi cónyuge. Esto me ayuda a resistir la presión de este mundo.
Comentario 6
En Cantar de los Cantares 8:4 es vital que, por tercera vez, la sulamita jure no despertar el amor antes de tiempo. Esto es un poderoso punto que puedo usar para ayudar a los jóvenes a entender que esperar en Jehová no es una restricción, sino una protección. Les enseña a controlar sus sentimientos y a ser pacientes, evitando relaciones prematuras o inmaduras que puedan causar dolor o poner en peligro su integridad.